«Vivir en la distancia no significa vivir en el olvido. Como mujer, profesional y madre que ha navegado las realidades de ambos sectores políticos en Venezuela, mi mirada hoy no busca culpables, sino soluciones humanas.
La intervención y el conflicto militar que atraviesa mi país hoy, en 2026, no pueden analizarse desde una simple oficina o un libro de ideologías. Es un quiebre que duele en la piel de quienes estamos fuera y de quienes resisten dentro. Mi postura es clara: el realismo debe estar por encima de la política. Ninguna ideología, de izquierda o de derecha, tiene derecho a sacrificar el futuro educativo, la salud y la paz de un pueblo por intereses ajenos o acumulaciones de poder.
Como alguien que trabajó en las bases de las instituciones y también en los sectores más prestigiosos del país, entiendo que los problemas de los venezolanos debemos resolverlos nosotros. La intervención militar extranjera no busca soluciones humanas, busca intereses geopolíticos y recursos; es un atropello que ignora el sentido común y el derecho a la paz de nuestro pueblo.
A menudo me preguntan cómo sigo creando contenido motivacional mientras mi país se fragmenta. La respuesta es simple: porque la resiliencia es nuestra mejor herramienta de protesta. Alzar la voz por la paz y el sentido común es un acto de valentía. No hablo desde el odio, hablo desde la experiencia de haber trabajado en las bases y en las élites, entendiendo que el verdadero cambio solo ocurre cuando el bienestar del ser humano vuelve a ser la prioridad.
Hoy, desde Francia, sigo conectando vidas. Porque aunque mi cuerpo esté en otro suelo, mi compromiso con la verdad y con el crecimiento de la mujer venezolana sigue intacto. Mi país no es un campo de batalla ideológico; es nuestra casa, y la paz es el único camino que aceptamos.»
«Nos rompieron el mapa, pero no la brújula. Soy una Mujer Paralela que, como tú, aprendió que estar lejos no es estar ausente, y que trabajar con las manos no nos quita la grandeza de lo que llevamos en la cabeza. Aunque hoy miremos a Venezuela a través de una pantalla, nuestra lucha es real: Levanta la frente; tu sacrificio es el puente por el que mañana cruzará la paz.»
«Tú que me lees, sé que tu historia también es un mapa de cicatrices y valentía. Si eres una mujer venezolana que hoy sostiene el mundo en un país que no es el suyo: este espacio es para ti.
No permitas que el silencio o el cansancio borren tu voz. Cuéntame en los comentarios: ¿Cómo te mantienes de pie hoy? ¿Qué es lo que te impulsa a seguir creando a pesar de la distancia? Tus palabras pueden ser la brújula que otra mujer necesita para no perder el norte. Déjame tu experiencia aquí abajo; vamos a demostrar que, aunque estemos dispersas por el mundo, seguimos conectadas, firmes y paralelas. ¡Te leo!»

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